George Michael: la generosidad que mantuvo en secreto
Vendió millones de discos y llenó estadios. Pero lo que más sorprendió al mundo se supo recién después de su muerte.
Se llamaba Georgios Kyriacos Panayiotou y nació en Londres en 1963. El mundo lo conoció como George Michael: primero en el dúo Wham!, que formó con su amigo Andrew Ridgeley en 1981, y después como solista.
En 1984 llegó «Careless Whisper», con ese saxofón que todos reconocen en dos segundos. En 1987 publicó Faith, un disco que vendió más de 25 millones de copias y ganó el Grammy al álbum del año.
Murió en su casa el día de Navidad de 2016. Tenía 53 años.
Y entonces empezaron a aparecer las historias. Personas e instituciones contaron lo que él había pedido mantener en reserva: durante años donó grandes sumas de dinero, casi siempre en forma anónima. Entre otras cosas, entregó las ganancias de su canción «Jesus to a Child» a Childline, una línea de ayuda para niños en Reino Unido. La fundadora de esa organización lo describió como un filántropo de una generosidad extraordinaria, que insistía en que nadie se enterara.
También se conocieron gestos más chicos y más personales, como propinas enormes a gente que estaba en apuros y entradas regaladas a enfermeras.
Pudo haber hecho de todo eso una campaña de imagen. Eligió el silencio. Quizás por eso, cuando se supo, conmovió tanto.
