Wish You Were Here: el día que Syd Barrett apareció en el estudio
Pink Floyd grababa un disco sobre la ausencia de su amigo y fundador. Una tarde, él entró por la puerta. Casi nadie lo reconoció.
Syd Barrett fue uno de los fundadores de Pink Floyd y su primer líder. A fines de los sesenta su salud mental se deterioró y tuvo que dejar la banda. Sus compañeros siguieron adelante, pero nunca dejaron de sentir su falta.
En 1975 estaban en Londres grabando un disco que hablaba justamente de eso: de la ausencia, y también de lo fría que puede ser la industria de la música. La pieza central, «Shine On You Crazy Diamond», era un homenaje a Syd.
Había subido mucho de peso. Tenía la cabeza y las cejas afeitadas, y andaba con una bolsa plástica en la mano. A varios de los presentes les costó darse cuenta de quién era. Cuando lo entendieron, el golpe fue enorme: se cuenta que Roger Waters terminó llorando.
Ese mismo día, Barrett pasó por la celebración del matrimonio de David Gilmour y se fue sin despedirse. Fue la última vez que los integrantes de la banda se encontraron con él. Murió en 2006.
El disco salió en septiembre de ese año y llegó al número uno en Reino Unido y en Estados Unidos. La canción que le da nombre se volvió una de esas que todo el mundo le ha dedicado a alguien alguna vez.
Pocas veces un título fue tan literal.
